Toma el control de tus finanzas

organiza tus finanzas

Es tiempo de ponerte manos a la obra y enfocarte en tus finanzas personales: esto hará tu vida más sencilla. Tomar el control de tu vida financiera te ayudará a construir el camino a tu libertad financiera.

Para ello, es importante que aprendas o incrementes tus conocimientos básicos sobre el dinero. No es difícil y no tienes que convertirte en un experto. Recuerda que a veces la mejor virtud es comprender los aspectos básicos, para entonces tener la habilidad de saber cómo y dónde se pueden obtener respuestas de los expertos.

Primero, organiza tu dinero

Para tener éxito, uno debe ser organizado. Esto no es difícil: basta desarrollar un sistema de trabajo simple que te permita pagar tus cuentas a tiempo y llevar registros de tus pagos, lo que además te ayudará a ahorrar dinero y a evitar dolores de cabeza.

Esto puede hacerse de varias formas: desde manejar solo una cuenta bancaria y llevar tus registros en un cuaderno, usar excel o comprar alguna aplicación. Lo que funcione para ti (recuerda que todos somos diferentes gracias a Dios). Una opción muy aconsejable es YNAB (You Need a Budget) por su metodología. Ayuda a enfocarse en las prioridades y hace la vida más fácil a quién la utiliza.

Pero en este momento no te enfoques en la herramienta, no te distraigas en eso. Simplemente empieza, hazlo en un cuaderno o si lo prefieres, en tu ordenador, en una simple hoja de cálculo.

Junta todos tus recibos y estados de cuenta que tienes a la mano, de los gastos por lo menos del último mes y trata de determinar lo siguiente:

  1. ¿Cuánto dinero ganas al mes, ya descontando impuestos? Por ejemplo, salario y otras fuentes de ingresos.
  2. ¿Cuánto gastas cada mes en cada categoría? Por ejemplo: hogar, alimentación, cuentas por pagar y otros gastos. En otras palabras: ¿En qué se te va el dinero?
  3. ¿Cuánto de lo que ganas lo destinas a pagar deudas? Esto es importante. Mucha gente no se da cuenta pero las deudas, aún cuando sean a meses sin intereses, afectan el flujo de efectivo. Nos impide destinar dinero a otras cosas, como la construcción del patrimonio.

Haz un plan de gastos

A la gente no le gusta escuchar la palabra presupuesto por muchas razones. Piensan que es algo que limita, algo a lo que se tienen que «ajustar» como si fuera una camisa de fuerza.

La idea básica es destinar la mayor cantidad que puedas hacia tus prioridades, el resto en realidad no importa tanto cómo lo gastes, siempre y cuando no te excedas y no te endeudes.

Por ejemplo, si tu prioridad es salir de deudas entonces no pagues sólo el mínimo: destina la mayor cantidad que puedas hacia ellas. Si decides recortar tu gasto en otras cosas, qué bueno. Si no necesitas hacerlo, también. La decisión es tuya y un plan de gastos te da la posibilidad de tomar decisiones: tú decides a dónde se va tu dinero. Te permite a ti, tomar el control.

La clave de formar un patrimonio es aprender a vivir bajo tus propios medios. Esto no es necesariamente fácil en un mundo consumista, lleno de publicidad y de costosas oportunidades para divertirse.

Si te das cuenta que requieres cambiar algunos hábitos, para enfocarte en tus prioridades, hazlo. Será difícil al principio, pero sigue adelante. Recuerda que la libertad financiera es vivir tu vida en tus propios términos, bajo tus propias condiciones. Si esto es en verdad una prioridad para ti, podrás lograrlo.

Forjar el camino hacia tu libertad financiera

Cuando hagas tu plan de gasto, no te olvides que hay también gastos irregulares, que no ocurren cada mes. Por ejemplo los regalos de navidad, las vacaciones anuales o la limpieza dental cada seis meses. Debes incluirlos también en tu presupuesto en montos pequeños, manejables, de tal forma que cuando llegue el momento, el dinero esté ahí en tu cuenta bancaria y no te causen ningún desequilibrio.

Una forma de hacerlo es encontrar lo que te gastas cada año y dividirlo entre doce (meses), o entre 24 si prefieres hacerlo en quincenas.

La idea es que nada de esto te tome por sorpresa, te cause un desequilibrio y tengas entonces que endeudarte.

Empieza a construir un colchón

El fondo para emergencias es esencial. No tiene que ser muy grande al principio, se puede ir construyendo con el tiempo (incluso a través de los años), pero debes tener uno.

¿Por qué? Para evitar, nuevamente, que la vida te tome por sorpresa. Cuando el coche se estropea o hay goteras en el techo, se necesita tener dinero para arreglarlas.

¿De cuánto debe ser este fondo? Idealmente por lo menos de tres meses de gasto corriente (es decir, sin incluir el dinero que destinas para tus metas financieras). Pero como te digo, empieza poco a poco, pero hazlo.

Un gran error de mucha gente es tener una tarjeta de crédito para emergencias. Que no sea tu caso, lo que menos quieres cuando las cosas malas suceden, es estar endeudada.

Controlar tu dinero significa controlar tu vida. Cuando puedes vivir dentro de tus posibilidades y construir un colchón cómodo de ahorros, estás en camino a tu libertad financiera.

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